
Salmos 95
Reina-Valera 1909
Resumen del capítulo
El Salmo 95 comienza con un canto exuberante a la roca de la salvación y una adoración humilde ante el hacedor y pastor. Cierra con una advertencia del desierto: a las voces agradecidas deben unirse corazones que escuchan y responden.
AdoraciónPastorObedienciaAdvertencia
1VENID, celebremos alegremente á Jehová: cantemos con júbilo á la roca de nuestra salud.
2Lleguemos ante su acatamiento con alabanza; aclamémosle con cánticos.
3Porque Jehová es Dios grande; y Rey grande sobre todos los dioses.
4Porque en su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas.
5Suya también la mar, pues él la hizo; y sus manos formaron la seca.
6Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor.
7Porque él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como el día de Masa en el desierto;
9Donde me tentaron vuestros padres, probáronme, y vieron mi obra.
10Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11Por tanto juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.
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