
Salmos 110
Reina-Valera 1909
Resumen del capítulo
El Salmo 110 retrata a un gobernante con autoridad divina cuyos enemigos no pueden derrocar su reinado. La victoria real se une a un sacerdocio perdurable asociado a Melquisedec, mientras un pueblo dispuesto se reúne con la frescura del rocío de la mañana.
RealezaSacerdocioAutoridadVictoria
1Salmo de David. JEHOVÁ dijo á mi Señor: Siéntate á mi diestra, en tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.
2La vara de tu fortaleza enviará Jehová desde Sión: domina en medio de tus enemigos.
3Tu pueblo serálo de buena voluntad en el día de tu poder, en la hermosura de la santidad: desde el seno de la aurora, tienes tú el rocío de tu juventud.
4Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melchîsedech.
5El Señor á tu diestra herirá á los reyes en el día de su furor.
6Juzgará en las gentes, llenarálas de cadáveres: herirá las cabezas en muchas tierras.
7Del arroyo beberá en el camino: por lo cual levantará cabeza.
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